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Infografía | Cuida de tu audición en verano

El verano es la época del año en la que más cambios se realizan en la rutina diaria, puesto que se esta más tiempo fuera de casa y se llevan a cabo actividades al aire libre. Por ello, es conveniente reforzar el cuidado de nuestra salud y tener en cuenta que determinados cambios de hábitos pueden poner en riesgo capacidades como la visión o la audición.

En la siguiente infografía se citan una serie de consejos que ayudarán a prevenir posibles daños en la capacidad auditiva en verano. Estas pautas son las siguientes: 

– No te bañes en pantanos o ríos que estén sucios o contaminados puesto que sus aguas pueden contener gérmenes y bacterias que ocasionan infecciones en el oído que, si no son tratadas a tiempo, afectaría a tu audición.

– Usa tapones de baño o protectores de oído si vas a estar mucho tiempo en el agua.

– No introduzcas objetos extraños para retirar el agua o arena que esté dentro de tus oídos.

– No apliques productos en spray, como protectores solares o bronceadores, cerca el oído.

– Si sales por la noche, no te expongas a fuentes de ruido innecesarias, como discotecas o conciertos donde el volumen es excesivo, puesto que pueden causar problemas en la audición como el TINNITUS.

– Mantén buenos hábitos. No comentas excesos en las comidas, no bebas alcohol y no fumes. Estos tres factores afectan tu capacidad auditiva, disminuyéndola.

Si durante o después del verano se experimentan cambios en la capacidad auditiva -dificultad para escuchar en ambientes ruidosos o presencia de pitidos en el oído- se debe acudir al experto en la audición para analizar la calidad de la capacidad de escucha.

¿Cuándo se debe realizar una audiometría?

Muchas de las personas que empiezan a sentir una reducción en su capacidad auditiva se plantean si realizarse o no una audiometría, sin embargo, la mayoría no acude al especialista para revisar su audición debido a que desconocen en que consiste esta prueba o la consideran innecesaria.

La audiometría debe formar parte de la revisión médica anual pero existen determinados factores que priorizan la realización de esta prueba.  A continuación, se citará algunos de ellos

  •  Al nacer

A todo recién nacido se le realiza un cribado auditivo neonatal con el fin de descartar un posible déficit en la audición. Esta prueba es prioritaria si el bebé es prematuro o nace con muy bajo peso, por debajo de los 1.500 gramos, puesto que un estudio demostró que estos dos factores aumentan las posibilidades de hipoacusia.

Esta audiometría realizada al nacer consiste en colocar unos auriculares alrededor del oído externo del bebé  y enviar un estímulo sonoro en forma de clic repetido. Los resultados obtenidos determinarán la calidad de la audición del menor.

  •  Al sufrir infecciones de oído

Los niños están expuestos a un entorno lleno de microorganismos y bacterias causantes de infecciones de oído  como la otitis  que, si no es tratada a tiempo, puede provocar daños temporales o permanentes en la audición. Por ello, es recomendable que después de sufrir una otitis se realice una audiometría para descartar posibles daños en el funcionamiento del oído interno.

  •  Al exponerse a fuentes de ruido

La exposición al ruido es un factor que aumenta el riesgo de padecer hipoacusia, sobre todo en los trabajadores que pasan largos periodos de tiempo expuestos al ruido. Para mantener una buena salud auditiva es importante revisar la audición y utilizar protección en ambos oídos.

  •   Al tener más de 65 años

Los primeros indicios de presbiacusia empiezan a aparecer entre los  60 y 65 años, por lo que suelen confundirse con achaques propios de la vejez y se les resta importancia. Esto propicia que los pacientes no acudan a la consulta del especialista y se realicen las respectivas revisiones auditivas.

La audiometría es una prueba fundamental para mantener el óptimo estado de la capacidad auditiva, no duele y se realiza en poco tiempo. Además, permite el diagnóstico precoz  y la asignación del tratamiento más adecuado para el déficit auditivo.

Infografía: la pérdida auditiva

La pérdida auditiva es una enfermedad que afecta a un cinco por ciento de la población mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta patología -en auge en los países industrializados- podría originar una generación de personas con déficit en su capacidad de escucha, lo que a largo plazo será un grave problema de salud pública.

En la siguiente infografía, se  citan algunos datos de la OMS que alerta sobre la cantidad de personas en el mundo que sufren pérdida auditiva.

 

El centro auditivo debe ofrecer un servicio global y personalizado

El centro auditivo debe ofrecer una atención global, completa y personalizada de forma que garantice la satisfacción de sus clientes. Para ello debe contar con una cartera de servicios que abarquen desde el asesoramiento hasta las pruebas auditivas pertinentes.

Los servicios que no pueden faltar en un buen gabinete audiológico son:

  •  Asesoramiento profesional y personalizado

Los centros auditivos deben contar con un equipo de expertos en audición dispuestos a brindar el asesoramiento necesario a cada paciente de forma individual y personalizada, adaptándose a sus necesidades.

  •  Estudio audiológico completo

En las instalaciones del centro se debe realizar todas las pruebas que componen el estudio audiológico previo, que permite detectar la posible hipoacusia. Entre estas pruebas se encuentran: la otoscopia, la timpanometría, la acumetría, audiometría tonal y verbal, entre otras.

  •   Disponer de una amplia gama de audífonos, baterías y accesorios

Los gabinetes audiológicos deben trabajar con una variada selección de audífonos de última generación, diversos tipos de baterías y accesorios (carcasas, porta-pilas, moldes y accesorios inalámbricos).

  •   Servicio técnico

El servicio técnico de un centro auditivo se debe encargar de la reparación de cualquier avería que presente en el audífono.

  •   Cursos de introducción

Los profesionales de un centro auditivo deben ayudar a los pacientes con pérdida auditiva a comprender su discapacidad mediante cursos de introducción en el uso del audífono, lo que permite que se obtenga el máximo rendimiento del dispositivo.