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¿Cuándo se debe realizar una audiometría?

Muchas de las personas que empiezan a sentir una reducción en su capacidad auditiva se plantean si realizarse o no una audiometría, sin embargo, la mayoría no acude al especialista para revisar su audición debido a que desconocen en que consiste esta prueba o la consideran innecesaria.

La audiometría debe formar parte de la revisión médica anual pero existen determinados factores que priorizan la realización de esta prueba.  A continuación, se citará algunos de ellos

  •  Al nacer

A todo recién nacido se le realiza un cribado auditivo neonatal con el fin de descartar un posible déficit en la audición. Esta prueba es prioritaria si el bebé es prematuro o nace con muy bajo peso, por debajo de los 1.500 gramos, puesto que un estudio demostró que estos dos factores aumentan las posibilidades de hipoacusia.

Esta audiometría realizada al nacer consiste en colocar unos auriculares alrededor del oído externo del bebé  y enviar un estímulo sonoro en forma de clic repetido. Los resultados obtenidos determinarán la calidad de la audición del menor.

  •  Al sufrir infecciones de oído

Los niños están expuestos a un entorno lleno de microorganismos y bacterias causantes de infecciones de oído  como la otitis  que, si no es tratada a tiempo, puede provocar daños temporales o permanentes en la audición. Por ello, es recomendable que después de sufrir una otitis se realice una audiometría para descartar posibles daños en el funcionamiento del oído interno.

  •  Al exponerse a fuentes de ruido

La exposición al ruido es un factor que aumenta el riesgo de padecer hipoacusia, sobre todo en los trabajadores que pasan largos periodos de tiempo expuestos al ruido. Para mantener una buena salud auditiva es importante revisar la audición y utilizar protección en ambos oídos.

  •   Al tener más de 65 años

Los primeros indicios de presbiacusia empiezan a aparecer entre los  60 y 65 años, por lo que suelen confundirse con achaques propios de la vejez y se les resta importancia. Esto propicia que los pacientes no acudan a la consulta del especialista y se realicen las respectivas revisiones auditivas.

La audiometría es una prueba fundamental para mantener el óptimo estado de la capacidad auditiva, no duele y se realiza en poco tiempo. Además, permite el diagnóstico precoz  y la asignación del tratamiento más adecuado para el déficit auditivo.

Infografía: la pérdida auditiva

La pérdida auditiva es una enfermedad que afecta a un cinco por ciento de la población mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta patología -en auge en los países industrializados- podría originar una generación de personas con déficit en su capacidad de escucha, lo que a largo plazo será un grave problema de salud pública.

En la siguiente infografía, se  citan algunos datos de la OMS que alerta sobre la cantidad de personas en el mundo que sufren pérdida auditiva.

 

El centro auditivo debe ofrecer un servicio global y personalizado

El centro auditivo debe ofrecer una atención global, completa y personalizada de forma que garantice la satisfacción de sus clientes. Para ello debe contar con una cartera de servicios que abarquen desde el asesoramiento hasta las pruebas auditivas pertinentes.

Los servicios que no pueden faltar en un buen gabinete audiológico son:

  •  Asesoramiento profesional y personalizado

Los centros auditivos deben contar con un equipo de expertos en audición dispuestos a brindar el asesoramiento necesario a cada paciente de forma individual y personalizada, adaptándose a sus necesidades.

  •  Estudio audiológico completo

En las instalaciones del centro se debe realizar todas las pruebas que componen el estudio audiológico previo, que permite detectar la posible hipoacusia. Entre estas pruebas se encuentran: la otoscopia, la timpanometría, la acumetría, audiometría tonal y verbal, entre otras.

  •   Disponer de una amplia gama de audífonos, baterías y accesorios

Los gabinetes audiológicos deben trabajar con una variada selección de audífonos de última generación, diversos tipos de baterías y accesorios (carcasas, porta-pilas, moldes y accesorios inalámbricos).

  •   Servicio técnico

El servicio técnico de un centro auditivo se debe encargar de la reparación de cualquier avería que presente en el audífono.

  •   Cursos de introducción

Los profesionales de un centro auditivo deben ayudar a los pacientes con pérdida auditiva a comprender su discapacidad mediante cursos de introducción en el uso del audífono, lo que permite que se obtenga el máximo rendimiento del dispositivo.

Tres malos hábitos que favorecen la pérdida auditiva

Hay determinados hábitos que favorecen la pérdida auditiva en los más jóvenes como escuchar música alta o comer en exceso. A pesar de ello, no son conscientes de que sus acciones afectan a su capacidad de oír y que, a largo plazo, será un grave problema al que tendrán que hacer frente.

A continuación, se enumera a los tres hábitos que más dañan la audición en los jóvenes, con el fin de prevenirlos y evitar la aparición de hipoacusia, tinnitus u otros trastornos auditivos. 

  • Escuchar música muy alta con auriculares. Un estudio, realizado por la Secretaria de Salud de Nueva York, dice que uno de cada cuatro adultos de entre 18 y 44 que utilizan los auriculares a alto volumen se quejan de problemas en su audición. Y es que, las ondas sonoras a más de 110 db producen daños en las células ciliadas del oído inhabilitando la función auditiva.
  • Comer en exceso. Los adolescentes obesos tienen casi el doble de posibilidades de padecer pérdida auditiva neurosensorial unilateral, según afirman expertos de la Universidad de Columbia. Por ello, practicar deporte e incluir en la dieta alimentos saludables y ricos en vitamina C, E, magnesio y betacarotenos -nutrientes que previenen la hipoacusia- ayuda a cuidar de nuestra salud auditiva y general.
  • Exponerse a fuentes de ruido intenso. La exposición continua al ruido intenso como el del tráfico, un concierto o del propio entorno laboral puede dañar nuestro órgano auditivo, perjudicando el estado de nuestra audición. 

El desconocimiento de los primeros síntomas -dificultad al escuchar una conversación, subir el volumen de la televisión o la presencia de zumbidos en el oído- y mantener estos ‘malos’ hábitos favorece la aparición de la pérdida auditiva. Si se desea evitar el deterioro de la capacidad de oír, se debe cambiar  hacia un estilo de vida más saludable y, si ya se experimentan los primeros síntomas, es importante acudir al profesional de la audición para que diagnostique y trate este problema.